Cuando vimos a Tata por primera vez  en julio de 2010 en Caldes Animal, nosotros ya teníamos 4 perros adoptados y vivíamos en un piso de 60 metros cuadrados. Decidimos que Tata sería la perra ideal para mis padres. Allí estaba, en la jaula, pidiendo a gritos cariño y atenciones. Así que nos decidimos y se la llevamos a mis padres. Ellos nunca han tenido perro y después de intentar convencerlos de que se la quedasen, que les alegraría la vida, de intentarlo todo sin éxito, ya nos habíamos enamorado de ella y pensamos que uno más tenía lugar en nuestra familia humano-perruna.

Sus primeros días con nosotros se comportó como un animal sociable con la gente, se acercaba a oler a todo el mundo que nos cruzábamos por el parque pero al cabo de unos días esa curiosidad desapareció y salió a relucir el verdadero carácter de Tata. Es un perra miedosa, sobretodo tiene miedo a la gente, pero con paciencia, trabajo y buenas dosis de socialización humana  y perruna poco a poco va superando sus temores. Cada vez le cuesta menos tiempo acercarse a los desconocidos y ha traído la alegría de un cachorro a nuestra casa. Ahora ya está plenamente integrada en la manada (tardó unos 6 meses), juega con los otros, les busca, les provoca y desde hace 4 meses vivimos en una casa con un gran jardín y se pasa el día correteando, ladrando y jugando. Cuando la cogimos pesaba 4,5 kilos y ahora ya ronda los 10 kilos. Es un amor de perra: cariñosa, obediente, educada y con lo que más disfrutamos es cuando la vemos correr libre y salvaje por el bosque y la playa, disfruta tanto...

Estamos muy contentos de haber adoptado a Tata, y sin duda alguna recomendamos a todo el mundo que ponga (por lo menos) a un perro de
protectora en su vida, es una apuesta segura a la felicidad. Gracias a todos y todas.

Fer, Gemma, Nano, Chispi, Panchito, Clifor y Tata.

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